Las regurgitaciones del lactante

 

Regurgitaciones... ¡menudo palabro! ¿Y qué significa? Pues no es más que la "bocanada" de leche que suelen echar los lactantes después de comer. Eso ya me suena más :)

Aunque todo el mundo sabe que esto es habitual en los bebés, muchos padres se preocupan de que su hijo lo haga demasiado a menudo, incluso después de cada toma, o incluso horas después de la toma. Pero como os dirán con la mayoría de preocupaciones: tranquilos, esto es normal.

 

¿Por qué regurgita el bebé?

Digo regurgita y no vomita porque es bien distinto, y ahora os lo explicaré. Se trata de un mecanismo influido por múltiples factores: 

- Ante todo, no olvidemos que el bebé es un ser inmaduro, "blandito". Igual que sus huesos no son todo los fuertes al nacer como serán al cabo de uno o dos años, ni su visión igual de nítida, ni su motricidad igual de ágil... su esófago también es inmaduro. El esófago es el conducto que va desde la boca hasta el estómago, y en los primeros meses del bebé puede ser también bastante "blandito". Por eso a este tipo de regurgitaciones les llamamos "Reflujo gastroesofágico madurativo o fisiológico". Es decir, para nada patológico.

- Además, influye que en los primeros 4 meses el bebé está prácticamente el 80% del tiempo tumbado o semi-recostado, de forma que es más fácil que la leche suba hacia arriba.

- Y al sólo comer leche, que es un alimento totalmente líquido, es mucho más fácil que suba hacia la boca que un alimento más denso como las papillas o los sólidos.

 

¿Qué diferencia hay con el vómito?

Pues bastantes. Para que sea fácil de identificar: la regurgitación se escurre por la boquita del bebé y es de escasa cantidad, sin embargo el vómito suele ser proyectivo y de cantidad variable. Una regurgitación no suele indicar nada grave; pero los vómitos, si se repiten a diario en un bebé pequeño, pueden significar varias cosas: una infección, una obstrucción del sistema digestivo, la intolerancia de algún alimento... o incluso nada.

 

Si regurgita en cada toma... ¿no perderá peso?

No, generalmente no. Estas bocanadas son tan mínimas que no se perciben en el peso.

Es más, muchas veces están causadas por una sobrealimentación (porque el bebé sea muy ansioso mamando o porque haya tomado de más con el biberón). Varios pediatras expertos se los explican a los padres diciendo que es "la leche que les sobra".

 

¿Le duele o le molesta regurgitar?

Para nada. De hecho, observareis que muchas veces siguen igual de contentos y tranquilos después de regurgitar. No lo comparéis nunca con un adulto: si un adulto estuviera regurgitando trocitos de comida a cada rato sería muy incómodo; pero eso no es así en los bebés. Tampoco se trata de un reflujo ácido como en los adultos, pues la leche es alcalina; por lo que nunca producirá daños en el tejido del esófago. 

Sin embargo, si veis que tras cada regurgitación (o incluso durante la comida) el bebé está incómodo o llora, debéis consultar con vuestro pediatra.

 

¿Cuándo desaparecen las regurgitaciones?

La inmensa mayoría de las veces alrededor de los 6 meses, que es cuando madura un poco más el sistema digestivo del bebé, además de que se encuentra mucho más incorporado y de que le introducimos otro tipo de alimentos (cereales, triturados de frutas y verduras...). Hasta entonces, paciencia y muchos baberos :)

 

¿Y cuáles son las medidas que puedo tomar para que no regurgite tan a menudo?

Siempre es bueno colocarle semi-incorporado para comer, y que lo haga despacio, dejándole descansar varias veces a lo largo de la toma. Después de la toma, incorpórale un rato para favorecer el eructo.

Cuando le tumbes, ponle la cabecita de lado para evitar que se atragante en caso de que expulse algo.

 

¿Cuáles son los signos de alarma que debo vigilar?

Tal y como hemos explicado antes: que el niño se encuentre irritable con las comidas, que pierda peso llamativamente y sin otra explicación o que las regurgitaciones se conviertan en vómitos propiamente dichos.

Como podéis imaginar, dado que la inmensa mayoría de casos se trata de algo fisiológico y natural, no se debe dar ninguna medicación al niño para intentar evitar las regurgitaciones si no os la ha prescrito vuestro pediatra: primero, porque es innecesario y puede ser perjudicial; y segundo, porque seguramente no va a funcionar.

Tampoco suele ser necesario cambiar el tipo de fórmula que toma el niño por una "mejor", pues las regurgitaciones las realizan incluso los niños que sólo toman leche materna, que es la mejor leche que hay :)

 

Espero que este post haya aclarado las dudas que podáis tener al respecto. Cualquier duda  que me haya dejado en el tintero podéis consultármela a través del post en Facebook.

 

Irene

 

 

 

 

 

 

 

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