Trucos para aprender a contar cuentos a los niños con Gianni Rodari

‘Mamá, papá ¿me contáis un cuento?’. Esta petición seguro que se la has hecho miles de veces a tus padres, abuelos y tíos alguna vez cuando eras un niño, pero ahora son tus hijos los que te habrán hecho ese ruego en más de una ocasión a ti.

Os propongo un reto mamás y papás, ¿y si convertimos el momento del cuento en un momento para pasar un rato divertido en familia y fortalecer los vínculos? Os podéis inventar y contar una historia para que los más pequeños y los adultos pasemos unas horas dejando volar nuestra imaginación.

Os estaréis preguntando lo siguiente: ¿cómo podemos hacerlo? Os sugiero un par de técnicas muy sencillas que podéis practicar desde hoy mismo. Os podéis inspirar en Gianni Rodari para aprender a contar cuentos a los niños, porque lo hace de forma muy peculiar como comprobaréis según vayáis leyendo este post.

Este marzo de 2020 se celebró el centenario del nacimiento de Gianni Rodari, pedagogo que encontró en los niños una fuente inagotable de verdad y fantasía. Basándose en el contacto directo con ellos para construir sus historias, surgió la técnica que le hizo revolucionario por su forma tan peculiar de contar historias.

 

Si aún no habéis leído ningún libro de este autor, ¡no sabéis lo que os estáis perdiendo. Conocer a Rodari es adentrarse en un mundo inagotable de cuentos que rompen con los estereotipos y los esquemas clásicos, enseñando a niñas y niños una forma más aguda de mirar el mundo.

Algunas de sus reflexiones y consejos para inventar historias pueden ser útiles para nuestro propósito. Todas ellas han servido para hacer este post, recogidas del libro ‘Gramática de la fantasía’.

 

¿Qué ocurriría si…? Aquí es donde entra el arte de saber formular preguntas (mayéutica o coaching siglo IV a.c). Se trata de hacernos preguntas poderosas para contar historias y despertar el sentido de la creatividad y reflexión de los niños. Por ejemplo: Podéis asomaros a la ventana o al balcón y preguntaros: ‘¿Qué ocurriría si el gato del vecino llevase zapatos y gafas de sol?’ 

Por otro lado, con las palabras ridículas se consiguen efectos humorísticos muy sencillos. Por ejemplo, un personaje que se llame ‘señor Tirirí’ para tener asegurada al menos la mitad del éxito. Cómo estáis comprobando es fácil inventar personajes con nombres ridículos, ¿verdad?

Si os bloqueáis imaginando situaciones o palabras ridículas podéis recurrir a los cuentos del revés. Consiste en invertir los cuentos que tenéis en casa tal como los conocéis. Un ejemplo sería si la Caperucita Roja en vez de encontrarse con el lobo feroz se topase con un ángel que le concediese un deseo o que los tres mosqueteros persiguiesen al lobo que se esconde de casa en casa.

Pero si sois más tecnológicos y apasionados de los videos juegos, Rodari nos da una alternativa, que titula así, “video juegos”, que se basa en recortar títulos de revistas o de periódicos y mezclarlos para construir noticias absurdas y divertidas, similar a cuando hemos realizado algún collage.

Y una última técnica que quiero compartir es la de “la equivocación puede nacer un cuento”. Si nos llevamos, por ejemplo, la cuchara a la oreja en lugar de a la boca. De ahí puede surgir la historia de un hombre que tenía una cuchara que se la llevaba a la oreja y crear opciones distintas de las usuales o comunes para generar pensamiento lateral.

Cristina Caselles Martín