La llegada de un hermano

Cuando nos enteramos que estamos embarazadas de un nuevo hijo es normal que nos ronden muchas preguntas y dudas sobre el tema. En concreto, a mi me surgieron varias en ese momento: ¿Les querré igual?, ¿Cómo se lo tomará mi primera hija?, ¿Se sentirá desplazada?, ¿Tendrá celos?...

Incluso noté un sentimiento de culpabilidad por “destronar” a la que había sido mi única hija hasta ahora.

A medida que van pasando los días, esos pensamientos se van calmando. Yo siempre digo  que cuando se plantean problemas, no vale cruzarse de brazos, hay que buscar soluciones. A raíz de eso, empecé a leer sobre el tema para poder resolver mis dudas. Sólo el hecho de leer experiencias y artículos que describían como me sentía, ya fue un alivio. No era la única madre con esas intranquilidades.

En este artículo os voy a contar mi experiencia sobre la llegada del segundo hermano, pero como en cualquier tema relacionado con la maternidad, no es la única. Cuando eres madre (o padre) la mejor recomendación no es la que lees, sino la que nace de ti, de ese instinto que se acentúa en el momento que nace tu bebé. Las cosas que se hacen con el corazón y con buena intención, acaban funcionando.

Además pude comprobar que con la llegada de un nuevo hijo, el amor no se divide, sino que se multiplica.

 

Hacer partícipes a los hermanos en todo el proceso

Este punto es algo que tuve claro desde el principio y que cada día me alegro más de haberlo llevado a cabo. Mi hija Jimena fue la primera en enterarse (después de nosotros, claro) del nuevo embarazo. Es cierto que ella aún no era consciente del todo, porque apenas tenía dos años, pero lo suficiente como para percatarse que algo iba a cambiar.

Día a día le recordaba que tenía un bebé en la tripa, que iría creciendo y que una vez saliera, vendría a vivir a nuestra casa.

Me acompañaba a las ecografías y aprovechaba el momento para ir explicando lo que se veía, si estaba de espaldas o incluso le contaba que cuando sacaba la manita era porque le estaba saludando!

Cuando empecé a sentir sus movimientos, la invitaba a tocar mi barriga para que pudiese sentirlo ella también.

Si los niños son más mayores es bueno contar con su opinión para temas tan habituales como la elección del nombre o la ropita con la que saldrá del hospital.

Son gestos sencillos que sirven para que el resto de hermanos no se sientan desplazados.

Sobre todo, es muy importante no forzar las situaciones. Invítales a participar en el proceso de una forma natural y todo irá rodado.

 

Explicar la nueva situación que llegará en unos meses

Hay veces que explicar ciertos temas a un niño nos resulta un poco complicado, sobre todo el conseguir llamar su atención para que muestre interés en lo que le estás contando.

En ese caso, tengo la solución: ¡recurre a los cuentos!

En mi casa nos gusta leer y afortunadamente hoy en día hay cuentos para todo. De historias, de aprendizaje, de situaciones… ¡¡y es una gran suerte!!

Cuando nos enteramos que nuestro segundo bebé era otra niña, nos regalaron uno de los cuentos más bonitos que hemos leído: ARCE.

Cuenta la historia de una niña que se convierte en hermana mayor. Diría que es un cuento que hace “magia”. A Jimena le encantaba… se lo leí muchas veces durante el embarazo y

acabó sintiéndose reflejada con la protagonista. Al fin y al cabo, de eso se trataba, de explicarle el cambio que estaba por llegar de una forma divertida.

 

Primero, los hermanos. Luego el bebé

Para mi uno de los puntos vitales en el proceso y que considero hay que prestar mucha atención.

Con la llegada de un nuevo miembro a la familia, los padres tienen menos tiempo para dedicar a los hermanos. Si a esto le añadimos, que las visitas centran su atención en el recién nacido, contribuimos a que el niño se sienta apartado.

Es muy importante que los adultos interactúen primero con el hermano y después saluden al bebé, para disminuir en la medida de los posible ese malestar que pueden sentir.

 

Detalle de bienvenida

Durante todo mi embarazo soñaba con el momento en que las dos hermanas se conocieran y cómo sería la reacción de Jimena.

Respecto a este tema varias publicaciones coincidían en dos aspectos:

El primero, que el nuevo miembro recibiera a sus hermanos en la cunita del hospital y no en los brazos de su mamá, para que el impacto no fuese tan fuerte al ver como sostienen a otro bebé que no son ellos.

El segundo, que el recién nacido trajera consigo un regalo de agradecimiento a sus hermanos mayores.

Y así hicimos.

Al principio Jimena no quiso asomarse a la cuna, y como niña que era, se fue directamente a por el regalo que dejamos justo debajo de la cuna, lo abrió y jugó un ratito con el. Pasado un tiempo, la curiosidad hizo que quisiera conocer a Olivia, su nueva hermanita. Pasó de no querer mirar a darle muchos besitos e incluso ¡hasta ofrecerla un biberón! Eso sólo sucede cuando se dejan que las cosas fluyan por si solas.

Debemos evitar las típicas frases cómo: “Dale un besito a tu hermano” o “Salúdale, que te está esperando”. Realmente lo hará cuando se sienta preparado.

 

Fomentar una buena relación entre hermanos

Los temidos celos forman parte de este proceso, es algo natural y puede que antes o después aparezcan. En este tema, los padres somos la clave.

Puede que estemos agotados, pero hay que tener paciencia. Si para nosotros no es fácil adaptarse al cambio, para un niño mucho menos. Los celos desaparecen o se reducen cuando el niño comprueba que el cariño de sus padres sigue estando presente.  

Pero, ¿Qué podemos hacer?

Dedicar ratitos exclusivamente a cada uno de los hermanos, los llamados “días o momentos de hijo único”. Esto le hará revivir la situación que vivían antes de la llegada de su hermano y disfrutará del cariño de sus padres sin tener que compartirlo.

Otra de las cosas para fomentar una buena relación entre hermanos es evitar comparaciones. Cada niño tiene su ritmo, sus gustos o sus necesidades y no por ellos son más o menos importantes las de uno y otro.  Con esto aprenderán a aceptar las diferencias y darse cuenta, que por muy distintos que puedan llegar a ser, tener un hermano es un regalo.

¿Cuál ha sido vuestra experiencia con la llegada del hermano?

¿Tenéis algún truco más que aportarnos para la llegada del nuevo bebé?

Miriam

 

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